La tarjeta, el silencio y el apuro
Los números de la ASE… y los pendientes invisibles
Movimiento en marcha
Sequía de presupuesto, exceso de agua
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La tarjeta, el silencio y el apuro
Apenas cruzando el ecuador del año fiscal, en los pasillos de Palacio se respira tensión: el flujo financiero del Gobierno del Estado simplemente no da. La liquidez se agotó más rápido de lo previsto y los compromisos no esperan.
Proveedores, contratistas e incluso el propio sindicato han empezado a alzar discretamente la voz ante la falta de pagos.
Algunos ya no tan discretos.
La situación obligó a mover piezas con urgencia.
Se solicitó un crédito de corto plazo para cubrir los huecos y poder cumplir con las obligaciones mínimas.
La misma “tarjeta de crédito” que fue blanco de críticas en la administración anterior —cuando era símbolo del desorden financiero— ahora se convierte en salvavidas.
Y como en política no hay coincidencias, nadie en el gabinete usa ya aquel discurso incendiario que tanto servía en campaña.
Mientras tanto, hay instituciones que parecen seguir operando en modo sigiloso.
La Fiscalía Anticorrupción, por ejemplo, no ha dado señales de vida en lo que va del año, al menos en lo que respecta al actual gobierno.
Su creación se anunció como parte del nuevo rostro de la legalidad, aunque los casos que le llegan siguen apuntando hacia el pasado, no hacia el presente.
La narrativa de la responsabilidad financiera y del combate frontal a la corrupción comienza a encontrar sus propias pruebas de resistencia.
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Los números de la ASE… y los pendientes invisibles
Mil millones de pesos recuperados en seis años. Esa es la cifra que encabeza el Informe Anual de Avances que la Auditoría Superior del Estado (ASE) presentó esta semana al Congreso local.
Un dato que suena fuerte, sobre todo en tiempos donde las finanzas estatales están al límite.
El informe, firmado por el auditor Héctor Acosta Félix, desglosa los montos: 290 millones por fiscalización directa, otros 234 millones por pagos omitidos del Impuesto Sobre Nómina y más de 500 millones a favor de Pensiones Civiles del Estado.
Todo contabilizado, organizado y documentado en capítulos: observaciones solventadas, denuncias penales, estadísticas nacionales, procedimientos administrativos.
Pero entre tanta cifra y estructura, hay un detalle que empieza a notarse en la grilla legislativa: los montos recuperados, en su mayoría, provienen de auditorías en municipios pequeños, organismos descentralizados o entes sin mayor peso político.
Lo técnico se impone, pero lo estratégico parece ausente.
¿Y las auditorías a las grandes dependencias? ¿Dónde están los expedientes sobre los contratos de más alto perfil, sobre los fideicomisos millonarios, sobre los programas con mayor volumen de recursos? ¿Quién revisa, por ejemplo, el gasto en comunicación social, en obra pública, en las áreas donde no se discute si hubo omisión de nómina, sino posibles esquemas de simulación?
La ASE cumple en lo formal: presenta informes, recupera dinero, alimenta indicadores.
Pero en lo político, cada vez más voces preguntan si el verdadero papel del órgano fiscalizador está siendo limitado a lo cuantificable, dejando fuera lo realmente sustancial.
Mientras tanto, los municipios siguen en la mira. Y los elefantes grandes siguen pasando sin que nadie les tome la foto.
—Movimiento en marcha
En un momento donde los movimientos políticos comienzan a tomar forma de cara al siguiente ciclo electoral, el líder del Movimiento Chihuahua Unido (MCU), Juan Carlos Hernández, dio un golpe de efecto: logró reunir en un solo espacio a líderes sociales, operadores políticos y perfiles públicos de distintos rincones del estado.
El evento no fue multitudinario, pero sí estratégico.
Y eso, en política, pesa más.
El invitado principal fue el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien no solo agradeció la convocatoria, sino que aprovechó el espacio para lanzar un mensaje con lectura de mediano plazo:
“Seguramente este movimiento va a impactar en la transformación de nuestro Estado en los próximos años”.
Sin estridencias ni discursos de campaña, el edil juarense se movió con naturalidad en un entorno que le es familiar: el de las alianzas tempranas.
Su presencia fue vista por más de uno como una señal: sigue en ruta, y sabe que este tipo de plataformas pueden convertirse en redes útiles cuando los tiempos se acorten.
—Sequía de presupuesto, exceso de agua
Las lluvias de este verano no solo trajeron afectaciones visibles en calles, viviendas y vialidades.
También dejaron al descubierto lo que no se ve en los discursos, pero sí se nota en los documentos oficiales: en lo que va del 2025, el Gobierno Municipal de Chihuahua no ha destinado ni un solo peso a canalización de arroyos, drenaje pluvial, ni a la limpieza o desazolve de cauces.
Los datos provienen del propio informe de egresos de “Programas y Proyectos de Inversión” correspondiente al periodo del 1 de enero al 30 de junio, emitido por la Tesorería Municipal.
En los rubros mencionados, el gasto registrado es cero.Las afectaciones por lluvia no son un fenómeno nuevo.
Cada año, los mismos puntos críticos de la ciudad se inundan.
Lo predecible, sin embargo, no se convirtió en prioridad presupuestal.
La planeación urbana parece haberse enfocado en otras áreas, dejando fuera un tema que históricamente termina saliendo más caro cuando no se atiende a tiempo.
En la grilla local, algunos ya advierten que este tipo de omisiones serán tema obligado cuando se discutan los resultados de gobierno rumbo a futuras aspiraciones.
Por ahora, el agua sigue corriendo. El presupuesto, no.
