Luisa María Alcalde y el pastel de Morena

Luisa María Alcalde y el pastel de Morena

Luisa María Alcalde, dirigente nacional de Morena, celebró su cumpleaños recientemente. Más allá de la festividad, el hecho relevante es que ella se mantendrá al frente de la renovación de las 32 dirigencias estatales y del control de las candidaturas rumbo a las elecciones de 2027.

La dirigente tendrá la última palabra sobre quiénes participarán en las encuestas y cómo se definirá la estructura interna del partido en los próximos años.

En otras palabras, Luisa María Alcalde será quien reparta el pastel en Morena, dejando claro que el rumbo del partido y las decisiones clave estarán bajo su mando hasta 2027.

Komaba, el polémico

El PAN de la capital se juega su futuro rumbo al 2027 y, de entre todos, es César Komaba quien levantó la mano para dirigir el Comité Municipal. Apenas este domingo formalizó su registro, rodeado de simpatizantes, hablando de unidad, juventud y cercanía con la ciudadanía.

Si bien su nombramiento resulta un poco extraño —Komaba es un perfil bajo en relación con la grilla partidista—, lo que sí se comenta es que no era 100 % afín a Loya; de hecho, habían tenido algunas diferencias.

Quien lo mantenía en Vialidad era Maru Campos, según mencionan.

El problema es que el nombre de Komaba arrastra un historial que en el propio PAN reconocen como “incómodo”: fue despedido en 2020 como subdirector de Gobernación municipal por comentarios misóginos, cuando dijo que lo bueno del cubrebocas era que “las mujeres tenían la boca cerrada”.

Además, en mayo de este año, Carlos Pérez Corona, oficial de la Subsecretaría de Movilidad, denunció a Komaba por extorsión, difamación, privación ilegal de la libertad, abuso de autoridad y despido injustificado.

A eso se suma su larga trayectoria en la burocracia panista, donde ha pasado de Catastro a Ingresos, de Traslación de Dominio a Movilidad, siempre ligado a figuras como Javier Corral y César Jáuregui.

En pocas palabras, Komaba es un cuadro con historia, pero también con cola.

Y ahora se perfila como el hombre encargado de armar la estructura que al PAN le tocará defender en 2027 la capital del estado.

Daniela Álvarez y la unidad de DAZO

Apenas un día antes del registro de Komaba, la dirigente estatal Daniela Álvarez fue cuestionada sobre si ya había registros o aspirantes formales en Acción Nacional.

De manera hábil se limitó a mencionar a quienes habían quedado fuera en intentos previos, pero dejó entrever que lo que venía era una candidatura de unidad.

No mencionó a Komaba por nombre, pero la carta estaba bien guardada.

Aunque el registro es parte del protocolo, hasta ahí va a quedar: el PAN va por una candidatura única, como en los viejos tiempos del priismo.

Unidad forjada desde la oficina de DAZO, unidad que ya palomeó Daniela Álvarez, y que forma parte de su trabajo silencioso para que en 2027 Acción Nacional no se divida, al menos en Chihuahua capital.

El multiinforme de Loera

Como si fuera gobernador en un multiverso paralelo, Juan Carlos Loera anda de gira con lo que él llama su primer informe como senador.

Lo curioso es que no se le conoce gestión alguna por Chihuahua en este año legislativo, pero eso no impidió que armara un calendario de eventos: el 25 de agosto en un parque de Ciudad Juárez, el 26 en el Polideportivo Revolución, el 27 en Ascensión, el 29 en Chihuahua capital y hasta el 6 de septiembre en Morelos.

En cada parada promete “baños de pueblo” y rendición de cuentas, aunque en los hechos más parece un sueño de precampaña.

Loera multiplica informes como si fueran clones, pero ninguno explica qué hizo realmente en el Senado.

A falta de resultados, lo que sí queda claro es que el juarense anhela con mantenerse en el reflector, como si el cargo de senador fuera licencia para disfrazarse de gobernador itinerante.

Cinco Llagas sin médicos

En Guadalupe y Calvo, la comunidad indígena de Cinco Llagas levantó la voz ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos: llevan más de tres meses sin un médico de planta.

El ombudsman Alejandro Carrasco reconoció que la violencia y la inseguridad han espantado a los doctores, que simplemente no quieren arriesgar la vida en una región donde el crimen organizado impone sus reglas.

La alternativa ha sido formar a pobladores con conocimientos básicos de enfermería para atender lo elemental, pero eso no cubre emergencias ni padecimientos graves.

El resultado es que la gente de Cinco Llagas depende de traslados largos y peligrosos hasta Parral para poder ser atendida.

El caso es apenas un ejemplo de lo que ocurre en varias comunidades serranas: sin seguridad no hay médicos, sin médicos no hay salud, y en medio quedan los pueblos indígenas, que siguen acumulando agravios.

Lilly Téllez y la intervención extranjera

La senadora Lilly Téllez volvió a la escena, esta vez desde Fox News, la televisora favorita de Donald Trump.

Ahí declaró que México es un “Estado fallido” y que la presidenta Sheinbaum es “aliada de los narcos”, para acto seguido pedir la “ayuda” del gobierno de Estados Unidos.

En el contexto que ella misma planteó, esa “ayuda” significa intervención militar, algo que en México está tipificado como traición a la patria con penas de hasta 40 años de cárcel.

Ya hay legisladores que piden su desafuero, aunque lo que queda claro es que Téllez no habló de la venta de armas estadounidenses ni del consumo de drogas al norte del Río Bravo, factores clave para el poder de los cárteles.

Eso sí: se alineó con el discurso de Trump y su brazo mediático, como si la seguridad fuera un simple escalón en su carrera política.

La idea de una intervención extranjera es, además de peligrosa, absurda: dos décadas de violencia en México deberían bastar para entender que más balas no resuelven nada.

Pero para la senadora, lo importante no es la solución, sino el poder, al costo que sea.