Marketing político a la fuerza: Loya busca posicionarse al lado de Bukele y Harfuch

Marketing político a la fuerza: Loya busca posicionarse al lado de Bukele y Harfuch

Mientras la inseguridad sigue siendo un problema latente en Chihuahua, el secretario estatal de Seguridad Pública, Gilberto Loya, ha encontrado en una estrategia de marketing político la oportunidad de reforzar su perfil, más allá de su labor como funcionario.

A través de mensajes masivos de texto y un enlace a una página que reproduce la nota, Loya se posiciona al lado de figuras internacionales como Nayib Bukele, presidente de El Salvador, y Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

El objetivo de esta difusión es claro: crear la percepción de que Loya está al nivel de estos personajes, mientras su gestión enfrenta críticas por la falta de resultados tangibles en seguridad.

Más que un logro en sí mismo, la nota funciona como una herramienta de autopromoción: proyecta “proyección global” y lo ubica en segundo lugar en las preferencias internas del PAN en Chihuahua, construyendo una imagen política cuidadosamente diseñada mediante marketing artificial, mientras la ciudadanía sigue lidiando con la delincuencia cotidiana.

La estrategia ha generado cuestionamientos sobre prioridades: la Secretaría de Seguridad Pública se enfrenta a retos graves en materia de criminalidad, pero la narrativa oficial se centra en la proyección internacional y no en resultados medibles.

Aunque Loya ha reportado operativos con decomisos y detenciones, los indicadores de seguridad estructurales —robos, homicidios, secuestros— no muestran mejoras claras que respalden la promoción mediática que ahora lo coloca “al lado” de Bukele o Harfuch.

El marketing político, por tanto, busca influir en la percepción ciudadana más que reflejar resultados reales, y abre un debate sobre la separación entre la función pública y las aspiraciones políticas personales.

Mientras Chihuahua sigue siendo vulnerable a la inseguridad, la prioridad parece ser construir una imagen que proyecte autoridad y prestigio internacional, más que garantizar seguridad efectiva en el Estado.