- La Reyna aún no ha muerto, pero ya afinan la corona
- Andy López Beltrán se queda sin visa, pero el mensaje no es para él
- Maru levanta la mano, y ya no deja dudas de por dónde va el lineazo
- El PAN ya tiene defensor, y no es casualidad el momento
- El PAN no quiere sorpresas, quiere ganadores sin manchas
- A la par, Morena también se movió el sábado con guerra de porras
Hay una frase que nació en las cortes de Francia e Inglaterra, hace más de seis siglos, para evitar el caos que se abre cuando un trono queda vacío. El rey ha muerto, viva el rey, se decía, casi en el mismo aliento, porque la sucesión debía ser instantánea, sin espacio para el vacío de poder. La monarquía no se detiene, decía la frase, aunque el monarca se muera.
En Chihuahua no hay corona, pero el instinto es idéntico. Marco Bonilla ya es, en los hechos, el próximo Defensor de la Patria y candidato del PAN a la gubernatura, y Maru Campos, aunque le quede poco más de un año de gobierno, empieza a sentir ese fenómeno tan conocido en la política: la gente deja de preguntarse quién se va y empieza a preguntarse quién viene.
Bonilla es disciplinado, eso nadie lo discute, y hasta ahora no ha dado una sola señal pública de querer adelantarse a los tiempos de la gobernadora. Pero el poder no necesita gestos explícitos para empezar a moverse. Basta con que los operadores, los cuadros medios y los que reparten cargos empiecen a hacer cuentas nuevas, a preguntarse con quién conviene alinearse de cara a 2027, para que el acomodo arranque solo, casi sin que nadie lo anuncie.
Es la naturaleza del poder en cualquier sistema, monárquico o democrático. Nadie quiere ser el último en subirse al barco. Así que aunque Maru Campos siga plenamente en funciones, no sería extraño que ya empiecen a escucharse, en voz baja, los primeros murmullos de viva la Reyna, aunque la Reyna por ahora, ni siquiera haya empezado a despedirse.
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El gobierno de Estados Unidos le canceló la visa a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador. La noticia la dio a conocer el propio Andy, junto con una carta dirigida a Donald Trump en la que acusó al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau de ordenar la medida por motivos políticos, más bien politiquero y propagandístico, al estilo hitleriano. La calificó, además, de “una burda y perversa canallada” y les llamó jefes de pandillas.
El tono de la carta es de indignación personal, pero el trasfondo es otro. Estados Unidos ha empezado a revocar visas a políticos mexicanos señalados por presuntos vínculos con el crimen organizado, y aunque López Beltrán insiste en que no existe prueba alguna en su contra, la decisión llega en un momento en que Washington ya trae en la mira a otros perfiles cercanos a Morena. Más allá de si hay o no elementos contra Andy, el fondo es que Estados Unidos empieza a marcar cancha en la política interna mexicana, y lo hace sin pedir permiso.
Leído así, el episodio deja de ser un capricho de Rubio y Landau contra el hijo de un expresidente y se convierte en advertencia. Washington ya no distingue entre funcionario en activo y familiar del poder: si perteneces al círculo de la Cuarta Transformación, puedes terminar en la lista. La pregunta que queda flotando es si esto es apenas el primer nombre de una lista más larga.
En fin, si tantas ganas le tiene a Estados Unidos, tal ves pronto lo veamos en vuelo directo a Nueva York.
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Este domingo, en un evento organizado por Gilberto Loya en la Granja La Gloria, al norte de la capital, la gobernadora Maru Campos dejó un mensaje que no necesitó micrófono para que el mensaje se escuchara fuerte y claro. En medio del respaldo público al proyecto de Marco Bonilla, con la presidenta estatal Daniela Álvarez presente, Campos levantó la mano de Santiago de la Peña de manera individual, antes de hacerlo también con el resto de los perfiles panistas reunidos ahí. El gesto, por más que se quiera leer como protocolo, fue selectivo, y en política los gestos selectivos casi nunca son casualidad.
El mensaje llega después de semanas en que otros nombres han sonado con fuerza para la alcaldía de la capital: César Jáuregui, que aventaja en las mediciones internas del PAN; Rafa Loera; Alfredo Chávez. Todos ellos quedan hoy con una certeza menos cómoda: la gobernadora ya mostró, en público y frente a su propia estructura, hacia dónde se inclina su corazón.
Lo interesante no es solo el gesto, sino lo que puede provocar. César Jáuregui no ha sido precisamente disciplinado cuando el aparato panista intenta imponerle un camino distinto al suyo. Falta ver si esta vez opta por guardar silencio y esperar su turno, o si retoma esa rebeldía que lo ha caracterizado dentro del PAN.
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El Consejo Estatal del PAN se reunió este sábado en el Hotel Sheraton, con la gobernadora Maru Campos presente, para tomar protesta a Marco Bonilla como coordinador estatal político y a Daniela Álvarez como coordinadora estratégica. La sesión fue a puerta cerrada; solo dejaron entrar a la prensa para el momento de la toma de protesta. Formalidad aparte, el mensaje de fondo es claro: el PAN ya designó, en los hechos, a su cuadro fuerte para el 2027, y lo hizo con nombre y apellido.
El momento no es casualidad. Morena lleva ya más de un mes de lo que bien podría llamarse una precampaña disfrazada, con Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez recorriendo territorio sin que nadie use todavía la palabra candidatura. El PAN, en lugar de esperar a que ese terreno se le adelante, decidió mover ficha: si Morena avanza sin anunciarlo, Acción Nacional responde formalizando lo que de cualquier forma ya se sabía.
A Bonilla, como es costumbre, le preguntaron lo obvio: ¿cuándo pide licencia? Y como también es costumbre, no soltó fecha. Dijo que dependerá de la carga de trabajo que le exija la nueva coordinación, aunque sí dejó una fecha fija en el calendario: el 4 de septiembre, cuando rinda su informe de gobierno. Santiago Taboada, del CEN panista, fue quien salió a aclarar que la coordinación es un cargo partidista, distinto al de los defensores de la patria, la familia y la libertad, como si hiciera falta separar las etiquetas para que no se lea todo como lo mismo.
Formalmente, Bonilla es alcalde con doble sombrero: uno administrativo y otro ya completamente electoral. Y aunque insista en que la prioridad sigue siendo el municipio, la balanza empieza a inclinarse. Tiene margen para seguir así unas semanas más, pero el 4 de septiembre, cuando cierre su informe, será difícil sostener que la Presidencia Municipal sigue siendo lo primero.
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Santiago Taboada, secretario de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional, vino a dejar algo muy claro en Chihuahua: en municipios prioritarios, como la capital, el método de selección será encuesta, y esa encuesta la hará directamente el CEN, no una casa encuestadora externa. Nada de dedazo, insiste el discurso oficial, aunque el control absoluto del ejercicio quede, otra vez, en la dirigencia nacional.
Pero lo interesante no es el método, sino el filtro detrás del método. Taboada fue enfático en que esto no es un concurso de popularidad. El PAN no quiere simplemente al más conocido, quiere al más conocido sin lastre, sin controversias, sin algo que la oposición pueda usar como munición. Antes de la encuesta habrá careos entre los propios aspirantes panistas, precisamente para detectar a tiempo si algún perfil, por más nombre que tenga, arrastra algo que lo vuelva vulnerable.
La frase que mejor resume el filtro fue la que soltó el propio Taboada: quien no quiera agua salada, que no se meta al mar. Traducido, el proceso interno va a exponer a los aspirantes a un desgaste real antes de la elección, y quien no aguante esa presión, mejor que ni se registre. También dejó abierta la puerta a candidaturas ciudadanas, no solo de militancia, lo que amplía la baraja pero también multiplica la posibilidad de sorpresas.
El discurso de nada de dedazo, sin embargo, ya encontró su primera respuesta en la calle. Este sábado, durante el Consejo Estatal del PAN, un grupo de militantes se manifestó con lonas exigiendo que no haya dedazo en la elección de candidaturas. Puede leerse como ruido aislado, pero también como el preámbulo de lo que puede escalar si el proceso no logra convencer de que realmente es transparente.
El mensaje de fondo, entonces, es doble: el PAN dice haber aprendido a filtrar candidatos vulnerables antes de la elección real, pero también tiene que demostrarle a su propia militancia que el método no es, otra vez, una decisión ya tomada de antemano disfrazada de encuesta.
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Este sábado también hubo movimiento en Morena. En Ciudad Juárez se realizó una asamblea morenista en el Polideportivo La Manchada, donde los simpatizantes se dividieron entre porras para Cruz Pérez Cuéllar y para Andrea Chávez, ambos aspirantes a la gubernatura.
Andrea, que llevaba semanas más visible en video que en calle, activó ese día a su estructura para demostrar que sigue teniendo punch político, aunque el territorio, con Cruz como local, sigue siendo cuesta arriba para ella. Será interesante ver cómo se acomoda esta contienda interna en las próximas semanas.
