Maru regaña a Juan Blanco pero no a la mitad de su gabinete
Rosana Díaz suelta el petardo por la presidencia del Congreso
Con Santiago no, el mensaje que deja el PRI y aclara que ya no es priísta
Andrea Chávez señala a asesor de Maru detenido en Bolivia
En plena gira por Ciudad Cuauhtémoc, la gobernadora Maru Campos decidió llamar la atención públicamente a Juan Blanco, jefe del Departamento de Carreteras de Cuota del Estado, por la saturación en la caseta de Cuauhtémoc.
“Es que anda en campaña… tiene que dejar la campaña y ponerse a trabajar. Juan, Juan, ¿dónde andas?”, soltó la gobernadora.
Y hasta ahí, podría parecer un simple regaño de la jefa a uno de sus funcionarios.
Pero el detalle está en quién es Juan Blanco.
Empresario, expresidente municipal y un perfil reconocido y querido dentro del panismo. Aunque hay una particularidad que, al parecer, pesa más que todo lo demás: Blanco respalda abiertamente a César Jáuregui y no a Santiago de la Peña.
Y ahí es donde la cosa se pone interesante.
Porque el reclamo no parece ser parejo.
Secretarios, directores y buena parte del gabinete estatal participan, día a día, en eventos de respaldo a Santiago de la Peña. Y hasta ahora no se ha visto un regaño público de la misma intensidad por andar en campaña en horario de gobierno.
Entonces la pregunta es inevitable: ¿también habrá llamada de atención para esa otra mitad del gabinete?
Porque si el problema realmente es que los funcionarios anden en campaña en lugar de trabajar, la regla tendría que aplicar parejo.
¿O será que el problema no es tanto que anden en campaña, sino a quién le están haciendo campaña?
Porque una cosa es pedirle a un funcionario que se ponga a trabajar y otra muy distinta es que el mensaje termine siendo leído como una advertencia para quienes dentro del gobierno estatal han decidido respaldar a César Jáuregui.
Y ahí está el punto.
Más allá de la saturación en la caseta de Cuauhtémoc, el regaño público a Juan Blanco deja sobre la mesa una pregunta política bastante incómoda: ¿Maru está administrando el gobierno con la frialdad de una gobernadora o está tomando decisiones con el corazón de quien ya eligió candidato?
Porque, si se trata de disciplina laboral, que se aplique para todos.
Pero si el problema es el candidato al que cada funcionario decidió levantarle la mano, entonces la historia es otra.
Y hablando de movimientos que hacen ruido en el Congreso, Rosana Díaz decidió subirse a la baraja de quienes buscan presidir el Legislativo durante el último año de la actual legislatura.
La diputada, ahora integrante de la bancada del Partido Verde Ecologista, soltó el petardo y el estruendo político no tardó en escucharse.
Porque, efectivamente, se ha planteado que la presidencia corresponde a una mujer. El detalle es que también se ha dicho reiteradamente que, de acuerdo con los acuerdos políticos, la presidencia le corresponde al PAN. Así lo ha señalado Alfredo Chávez.
Entonces la pregunta cae por su propio peso: ¿Rosana Díaz está hablando con conocimiento de causa?
Porque si ya se sabe que la presidencia toca al PAN, ¿de dónde sale entonces esta posibilidad?
¿Será que la diputada trae algún acuerdo bajo la manga? ¿O tendrá la venia de Alfredo Chávez para comenzar a mover esta ficha?
Y no es un asunto menor.
Sobre la mesa hay temas que vienen haciendo ruido: la Fiscalía Autónoma, el crédito para la Poniente 5 y hasta la posibilidad de que el auditor tenga fuero. Asuntos que, llegado el momento, van a requerir acuerdos entre las distintas fuerzas políticas.
Y en medio de todo eso aparece Rosana Díaz.
La misma diputada que salió de Morena en medio de una ruptura bastante polémica, con señalamientos hacia integrantes de aquella bancada y hasta con anuncios de posibles demandas por violencia política de género contra el coordinador Cuauhtémoc Estrada, que hasta ahora no se han concretado o, al menos, no se han hecho públicas.
Por eso su aparición en la baraja para presidir el Congreso no pasa precisamente desapercibida.
Porque una cosa es que Rosana Díaz levante la mano para buscar la presidencia y otra que exista detrás algún acuerdo político para colocarla en esa posición.
Y aquí es donde empieza el ruido.
Porque Rosana está ahora en el Verde Ecologista, partido que forma parte de la coalición con Morena y que, por esa vía, pertenece al bloque de la llamada Cuarta Transformación.
Además, se ha mencionado un estrecho vínculo político con Cruz Pérez Cuéllar. Esto último, desde luego, queda en el terreno de la especulación.
Pero precisamente por eso habrá que ver hacia dónde terminan inclinándose las lealtades cuando llegue la hora de votar.
Porque si la presidencia corresponde al PAN, ¿Rosana Díaz llegaría con el PAN?
¿O se estaría construyendo otro acuerdo?
El propio Cuauhtémoc Estrada dejó claro el miércoles que espera que se respeten los acuerdos tomados desde el inicio de la legislatura: primero Morena, después el PRI y, posteriormente, el PAN en la presidencia del Congreso.
Así que si de pronto aparece un cambalache, ahí sí podría haber ruido político del bueno.
Porque ya estamos a días de que la Junta de Coordinación Política termine de definir no solamente quién presidirá el Congreso, sino también quién encabezará la JUCOPO.
Y tal vez a principios de la próxima semana ya haya humo blanco.
Por lo pronto, Rosana Díaz soltó su petardo.
Y vaya que hizo ruido.
En el PRI ya dejaron claro que no quieren candidatos puestos sobre la mesa y mucho menos llegar a una negociación con nombres previamente definidos.
El mensaje, entre líneas, parece bastante claro: con Santiago de la Peña, no.
Porque aunque Alejandro Domínguez reconoció que sí habló con Santiago, el dirigente priista fue muy claro al precisar que esa conversación no tuvo nada que ver con política y mucho menos con temas electorales.
¿De qué hablaron entonces?
De la Fiscalía Autónoma.
Domínguez explicó que el encuentro con Santiago fue para abordar las diferencias que el PRI tiene respecto de varios puntos de la iniciativa presentada previamente por el PAN junto con Movimiento Ciudadano.
Así que, por lo pronto, diálogo político-electoral con Santiago de la Peña, no.
Y ahí está el detalle.
Mientras en otros espacios ya se habla de nombres, acuerdos y posibles definiciones, en el PRI parecen querer dejar muy claro que no van a llegar a una negociación con candidatos ya puestos.
Alejandro Domínguez ha señalado que ese diálogo todavía no se establece y que, por ahora, sigue en suspenso.
Primero diálogo.
Después acuerdos.
Y ya luego, si acaso, los nombres.
Porque si el PAN pretende llegar con una candidatura ya definida y ponerla sobre la mesa para que los demás partidos simplemente la avalen, el PRI ya adelantó que esa no es la ruta que está dispuesto a seguir.
Pero todavía hubo otro detalle que Domínguez se encargó de poner sobre la mesa.
Santiago de la Peña ya no es priista.
Sí, alguna vez lo fue.
Pero no renovó su militancia y, por lo tanto, ya no forma parte del Partido Revolucionario Institucional.
Alejandro Domínguez fue bastante claro al precisar este punto.
Así que Santiago podrá haber militado en el PRI, pero hoy ya no pertenece al partido.
Y en medio de una posible negociación electoral, el dato no es menor.
Porque mientras no haya diálogo entre PAN y PRI, no hay acuerdo.
Y si la conversación parte de candidatos ya definidos, en el tricolor ya dejaron claro que no están de acuerdo.
Por lo pronto, el mensaje político que queda sobre la mesa es bastante sencillo:
Con Santiago, no.
Y además, para que no haya confusiones: Santiago de la Peña ya no es priista.
Y para cerrar con un asunto que viene haciendo bastante ruido, Andrea Chávez volvió a poner el dedo sobre Fernando Cerimedo, a quien identifica como asesor de Maru Campos, luego de que el argentino fuera detenido en Bolivia por una investigación relacionada con el ataque armado contra su expareja.
Y aquí es donde el asunto vuelve a Chihuahua.
Porque Chávez no solamente señala a Cerimedo por el caso que enfrenta en Bolivia. También cuestiona su relación con el Gobierno de Chihuahua y, sobre todo, el supuesto financiamiento con recursos públicos a La Derecha Diario, medio que identifica como propiedad o vinculado al propio Cerimedo.
La morenista fue directa al señalar que ese medio habría recibido recursos del Gobierno de Chihuahua para emprender una campaña de ataques contra la presidenta Claudia Sheinbaum, la Cuarta Transformación y contra ella misma.
Y soltó el petardo:
“Ese feminicida asesora a Maru Campos.”
Así, sin rodeos.
Chávez también sostuvo que quienes, según ella, la insultaron durante su embarazo desde ese entorno mediático ahora enfrentan el escándalo derivado de la detención de Cerimedo en Bolivia.
Pero más allá del pleito político entre Andrea Chávez y La Derecha Diario, hay una pregunta que queda sobre la mesa.
Si Cerimedo efectivamente tiene una relación de asesoría con el Gobierno de Chihuahua, ¿qué tipo de relación es?
Y si el Gobierno estatal ha destinado recursos a La Derecha Diario, como afirma Chávez, ¿cuánto dinero se ha entregado y bajo qué concepto?
Porque ahí es donde el asunto deja de ser solamente un encontronazo entre Morena y el PAN.
Se habla de recursos públicos.
Y eso sí merece una explicación.
Por lo pronto, Andrea Chávez aprovechó la detención de Cerimedo para volver a poner sobre la mesa su señalamiento contra Maru Campos.
Y ahora la pelota está del lado del Gobierno estatal.
Porque si Cerimedo es asesor, habrá que explicar qué hace.
Si La Derecha Diario recibió recursos públicos, habrá que explicar cuánto y para qué.
Y si no existe tal relación, también habrá que decirlo.
Porque el nombre de Fernando Cerimedo ya está haciendo ruido en Bolivia.
Y ahora Andrea Chávez quiere que ese ruido llegue hasta Chihuahua.
