Maru se victimiza… y en Palacio ya urge un verdadero cuarto de crisis
Morena presenta solicitud de juicio político contra Maru
Santiago de la Peña y la rifa del tigre
Jael Argüelles dejó la curul
Irlanda Márquez confirma dictamen de matrimonio igualitario para el jueves
El respaldo “ciudadano” para Maru
La gobernadora Maru Campos decidió colocarse en el centro del escenario político para denunciar persecución, hablar de un “uso faccioso del aparato del Estado” y asumirse como blanco del Gobierno Federal y de Morena. El mensaje fue claro: construir la narrativa de una mandataria perseguida por pensar distinto. Sin embargo, el problema no radica únicamente en el fondo jurídico del asunto, sino en la manera en que se intenta comunicar en medio de un clima político ya desgastado.
Porque mientras Maru insiste en el discurso de persecución política, en distintos sectores ciudadanos simplemente ya no termina de conectar esa narrativa. Hay molestia acumulada por temas mucho más cotidianos y mucho más sensibles para la población: recargos impagables en derecho vehicular, licencias costosas, crisis en Pensiones Civiles del Estado, falta de medicamentos y una administración que, para muchos, parece más eficiente para cobrar que para resolver.
Y ahí es donde comienza el verdadero problema político. Tras el mensaje comenzaron a surgir comentarios sobre un equipo que luce más reactivo que estratégico. Más que un cuarto de guerra o de ideas, en Palacio ya urge un verdadero cuarto de crisis. Porque el posicionamiento intentó generar empatía y cerrar filas, pero terminó detonando cuestionamientos sobre el desgaste interno de la administración y sobre si realmente existe una ruta clara para enfrentar el tamaño de la tormenta política y mediática que hoy rodea al Gobierno del Estado.
La postura que asumió la gobernadora, colocándose en una ruta de confrontación no solamente contra Morena o la 4T, sino prácticamente contra el propio sistema federal, desde luego que puede traer consecuencias para el estado. Y al final, más allá de los costos políticos para Palacio, las repercusiones institucionales, presupuestales y de gobernabilidad podrían terminar impactando directamente a todos los chihuahuenses.
La bancada de Morena en el Congreso del Estado presentó formalmente una solicitud de juicio político contra la gobernadora Maru Campos, escalando todavía más el choque entre la administración estatal y la llamada Cuarta Transformación.
El punto central del argumento morenista no gira en torno al desmantelamiento del presunto narcolaboratorio, como ha intentado sostener políticamente Palacio de Gobierno, sino a la presunta violación constitucional derivada de la participación de agentes extranjeros en el operativo, particularmente elementos vinculados a la CIA.
Ese es el eje que Morena pretende explotar política y jurídicamente: sostener que hubo intervención de agentes extranjeros en territorio nacional bajo consentimiento o autorización del Gobierno estatal.
Y aunque el procedimiento todavía se encuentra lejos de una resolución definitiva, políticamente el golpe ya fue colocado sobre la mesa. La ruta apenas comienza: primero deberá ratificarse la demanda; posteriormente pasará a la Comisión Instructora, donde se notificará a la gobernadora para que presente pruebas y alegatos. Después el asunto deberá resolverse en la Cámara de Diputados y finalmente llegar al Senado para una eventual sanción.
El detalle políticamente delicado es que para avanzar se requiere mayoría calificada, es decir, las dos terceras partes de los legisladores presentes tanto en diputados como en senadores. Y Morena junto con sus aliados sí cuenta con los números para empujar el procedimiento si decide llevar el conflicto hasta sus últimas consecuencias.
Además, a diferencia de un desafuero, donde el Congreso del Estado tendría participación directa, al tratarse de un juicio político todo se resolverá exclusivamente en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República. De acuerdo con legisladores federales, el procedimiento podría extenderse todavía durante un par de meses.
En medio de toda esta sacudida política también comienzan a moverse las piezas rumbo a la alcaldía de Chihuahua. Porque de concretarse un eventual juicio político y una salida de Maru Campos del cargo, el escenario podría terminar pareciéndose al de Sinaloa con Rocha Moya: un gobernador dejando el puesto y el secretario general de Gobierno asumiendo el relevo.
Ahí es donde Santiago de la Peña podría terminar sacándose la famosa rifa del tigre. Perdería la posibilidad de competir por la alcaldía, pero podría terminar convertido en gobernador interino durante el último tramo de la administración estatal.
Con ello, Maru ya habría perdido a dos perfiles rumbo a la sucesión municipal. Primero César Jáuregui, cuyo proyecto político quedó severamente golpeado tras su salida de la Fiscalía y las investigaciones alrededor del narcolaboratorio y la participación de agentes de la CIA; y ahora Santiago de la Peña, en caso de que el escenario político obligue a convertirlo en relevo institucional.
En ese panorama comenzarían a cobrar fuerza otros perfiles del panismo como Rafael Loera, Alfredo Chávez, Manque Granados, Alan Falomir, Carlos Olson y Jorge Soto.
La sesión itinerante del Congreso del Estado en Ciudad Juárez terminó completamente empañada por los disturbios protagonizados por integrantes del colectivo LGBT, quienes protestaron luego de que se retirara del orden del día la votación del dictamen relacionado con matrimonios igualitarios.
Los manifestantes señalaron que se trata de una lucha de más de 16 años y acusaron al conservadurismo del PAN y a las alianzas legislativas de haber frenado nuevamente el tema. El ambiente se tensó cuando intentaron ingresar al recinto legislativo y, al impedirse el acceso, comenzaron los empujones y forcejeos para tratar de entrar por la fuerza, provocando una reacción para contener la situación y resguardar la seguridad de quienes se encontraban al interior.
Pero más allá del conflicto entre manifestantes y autoridades, quien terminó llevándose los reflectores fue la diputada de Morena, Jael Argüelles. Y es que la legisladora dejó de lado su papel institucional para asumir completamente una postura de activista dentro de la protesta.
Ella misma reconoció que acompañó la manifestación, aunque el problema no es su respaldo a los derechos de la comunidad LGBT —posición que comparten varios legisladores morenistas—, sino el involucramiento directo en un momento donde la protesta ya había escalado a intentos de irrupción violenta.
Porque mientras adentro se desarrollaba una sesión legislativa, la diputada permanecía afuera formando parte de las arengas y de la presión para ingresar al recinto. Y ahí fue donde terminó desdibujando completamente su papel como representante popular. La tribuna, el debate parlamentario y la representación institucional quedaron relegados frente a la dinámica de confrontación.
Lo más llamativo es que días antes, durante otra manifestación en Chihuahua capital, cuando integrantes del mismo colectivo comenzaron a lanzar críticas también contra Morena y no solamente contra el PAN, la legisladora optó por tomar distancia. Pero en Juárez decidió permanecer en medio de la protesta aun cuando el ambiente ya se había tornado ríspido y confrontativo.
Al final, Jael Argüelles terminó cargando con una tachita política innecesaria. Porque una cosa es acompañar causas y otra muy distinta involucrarse en momentos donde la protesta rebasa las formas institucionales. Y en política, las imágenes terminan pesando mucho más que cualquier comunicado.
Y mientras el tema todavía sigue ardiendo tras lo ocurrido en Juárez, también comenzó a aclararse el movimiento político detrás del dictamen sobre matrimonio igualitario. El proyecto sí estaba contemplado para votarse el martes durante la sesión itinerante en Ciudad Juárez; sin embargo, posteriormente se manejó que el tema se movió para este jueves en la ciudad de Chihuahua derivado de un acuerdo entre coordinadores de bancada.
La diputada del Partido del Trabajo, Irlanda Márquez, confirmó posteriormente mediante un comunicado oficial que el dictamen será listado nuevamente para votación este jueves, reiterando además que continuará impulsando la aprobación de la iniciativa.
Sin embargo, esa versión del supuesto acuerdo entre coordinadores no termina de empatar con las declaraciones previas a la sesión por parte del coordinador de Morena, Cuauhtémoc Estrada, quien fue especialmente crítico al señalar que el tema había sido bajado del orden del día. Es decir, mientras después se habló de consensos para reagendar la votación, antes de la sesión Morena manejaba públicamente que el dictamen simplemente había sido retirado.
Con ello, el cierre del periodo legislativo se perfila como uno de los más tensos y observados de los últimos meses. El Partido Verde ya adelantó que votará a favor; el PT también cerró filas con la iniciativa; y todo apunta a que Rosana Díaz acompañará el dictamen, luego de haber participado en la comisión donde se aprobó el proyecto para subirlo al Pleno.
Además, el presidente del Congreso, Guillermo Ramírez, aseguró el jueves pasado durante una reunión con el colectivo LGBT en Chihuahua capital, que el PRI acompañará la aprobación del dictamen en el Pleno.
Así que el jueves el Congreso volverá a colocarse bajo máxima presión. De un lado, los colectivos LGBT empujando una exigencia que aseguran lleva más de 16 años esperando; del otro, los grupos conservadores atentos al sentido de la votación. Y en medio queda el PAN, que aparentemente comenzaría a quedarse sin sus aliados legislativos para frenar el dictamen del matrimonio igualitario. El PT, el Verde Ecologista y el PRI ya perfilan una postura favorable, mientras que Movimiento Ciudadano todavía no muestra públicamente en qué sentido votará.
Este miércoles por la mañana la gobernadora Maru Campos acudirá a las oficinas de la Fiscalía General de la República para declarar en calidad de testigo, esto como respuesta al citatorio federal recibido días atrás.
Sin embargo, alrededor de esta comparecencia comenzó a moverse también una convocatoria en redes sociales para mostrar respaldo ciudadano a la mandataria estatal.
Y aunque este miércoles se está convocando a mostrar respaldo ciudadano a la gobernadora durante su comparecencia en la Fiscalía General de la República, donde realmente pretenden mostrar músculo político es en la marcha programada para el próximo sábado.
De acuerdo con información que circula en chats y grupos ligados a estructuras panistas y de gobierno, a personas que laboran dentro de administraciones panistas se les estaría solicitando no solamente asistir, sino además llevar al menos a cuatro invitados.
La intención es construir una imagen de respaldo masivo en uno de los momentos más complejos para la administración estatal.
Sin embargo, más allá de la movilización y de la operación política, el verdadero problema para Palacio sigue siendo el desgaste que arrastra el gobierno de Maru Campos, en medio de una confrontación que ya no solamente es contra Morena o la 4T, sino contra todo un aparato institucional y político cuyas consecuencias podrían terminar impactando directamente al estado.
Así, mientras desde Palacio se busca construir una imagen de respaldo ciudadano espontáneo hacia la gobernadora, también comenzaron las versiones sobre una operación de movilización para garantizar presencia afuera de la FGR.
