Mientras la Torre Quorum de CTU avanza conforme a los tiempos, la Torre Centinela sigue acumulando retrasos y costos millonarios
En Ciudad Juárez, dos proyectos que se construyen prácticamente al mismo tiempo reflejan realidades opuestas.
Por un lado, la Torre CTU, desarrollada por el sector privado, avanza con un ritmo acelerado y sin sobresaltos.
Por el otro, la Torre Centinela, obra insignia del Gobierno del Estado, continúa arrastrando retrasos, incrementos en su presupuesto y una marcada falta de transparencia.
La Torre CTU, edificada por el Grupo Elías a través de CTU Inmobiliaria, suma apenas 14 meses de construcción y ya perfila su entrega para marzo de 2026.
Con más de 35 pisos y una inversión aproximada de 750 millones de pesos, el proyecto se ha convertido en un referente por su velocidad y eficiencia en ejecución.
En contraste, la Torre Centinela —adjudicada a una sola empresa durante esta administración estatal— lleva casi cuatro años en obra, sin una fecha oficial de conclusión y con un costo que supera los 4 mil 800 millones.
Tampoco se han dado a conocer penalizaciones por retrasos ni el proyecto ejecutivo completo.
Mientras la torre privada muestra avances estructurales a simple vista y un calendario que se cumple, la Centinela continúa envuelta en cuestionamientos sobre su gestión financiera y técnica.
La comparación entre ambas construcciones —iniciadas en periodos similares— ha puesto sobre la mesa el tema central: ¿por qué una obra privada avanza más rápido, con menor costo y mayor claridad que una obra pública diseñada para ser un proyecto estratégico de seguridad?
Desarrolladores y especialistas del sector han señalado que, si bien la Torre Centinela incluye equipamiento tecnológico especializado, la diferencia de más de 3 mil millones de pesos entre ambos proyectos debería motivar una revisión técnica independiente.Incluso se ha planteado realizar una compulsa técnica que permita contrastar costos, materiales, tiempos y alcances entre ambas torres.
Hasta ahora, el Gobierno del Estado no ha considerado ninguna auditoría de este tipo.
A pesar de los montos y retrasos, ni la Fiscalía Anticorrupción, encabezada por Abelardo Valenzuela, ni la Auditoría Superior del Estado, dirigida por Héctor Acosta Félix, han abierto revisiones de fondo sobre la Torre Centinela.
Ambas instituciones se han concentrado en sancionar ayuntamientos de menos de 20 mil habitantes, mientras los proyectos más costosos y con mayor impacto presupuestal permanecen sin escrutinio público.
El contraste no ha pasado desapercibido entre organizaciones civiles y actores del sector.
La Torre CTU avanza con pasos firmes rumbo a su entrega en 2026; la Torre Centinela sigue siendo una obra inconclusa, costosa y sin información completa para la ciudadanía.
