Morena: El acuerdo que reconoce lo que no quieren admitir

Morena: El acuerdo que reconoce lo que no quieren admitir

Dicen que el acuerdo entre Sheinbaum y los liderazgos de Morena es para que “el movimiento no pierda rumbo”. Error.

Si hay algo que deja claro este documento es que el rumbo ya se perdió.

Es un reconocimiento oficial —aunque disfrazado de institucionalidad— de que el partido está hecho pedazos por dentro.

Es la fotografía más clara de lo que muchos ya sabíamos: Morena hoy se consume en su propia guerra de egos, tribus, venganzas y ambiciones.

Una ley sin sanciones es un saludo a la bandera.

Un acuerdo sin consecuencias es una carta de buenas intenciones que nadie va a obedecer.

¿Quién va a meter orden? ¿Quién va a frenar las campañas anticipadas, los golpes bajos, las filtraciones internas, el reparto de candidaturas por compadrazgo? Nadie.

Porque todos están metidos. La carta de Sheinbaum llega tarde y sin dientes.

Bien intencionada, quizá, pero ingenua al pensar que con llamados a la unidad se arregla el caos que dejaron crecer.

Alfredo Chávez, enemigo de la crítica

A Alfredo Chávez le encanta criticar a Morena y a AMLO por echarle la culpa a Calderón de todo.

Pero cuando él no tiene salida o simplemente no le conviene explicar lo que pasa en Chihuahua, hace exactamente lo mismo: culpa al Gobierno Federal, al pasado, al centralismo, a todo menos a la incapacidad de su propio gobierno.

La hipocresía no le cabe en el saco.

Es el líder de bancada más quejumbroso, pero también el más opaco.

Se le olvida que su partido gobierna el estado, que tiene mayoría en el Congreso, que han manejado presupuesto, decisiones y nombramientos a placer.

¿Y aún así no pueden con el estado? Entonces que se bajen.

El éxodo silencioso de la Sierra que nadie quiere ver

Mientras los políticos discuten sus acuerdos, en la Sierra Tarahumara ya no queda tiempo para diagnósticos.

El fin de semana, por primera vez en la historia reciente, se vio en las calles de Chihuahua Capital a familias desplazadas de Guadalupe y Calvo buscando ayuda.

Ya no es un rumor, no es una alerta contenida: es un movimiento humano visible, doloroso y urgente.

El gobierno estatal se lava las manos, como siempre. Niegan que se trate de un éxodo.

El fiscal César Jáuregui da declaraciones huecas, insensibles, como si fuera un trámite más.

No es casualidad: ya está en campaña.

Quiere brincar a una candidatura, probablemente la alcaldía.

Ya se le ha visto con anuncios pagados en redes sociales.

Mientras tanto, los desplazados enfrentan hambre, miedo y abandono. ¿Dónde está la justicia para ellos?

La terna atorada en Derechos Humanos: nueva ronda, mismos vicios

La elección para la presidencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos fue una comedia de errores.

El PAN y sus aliados (PRI, MC, PVEM, PT) no lograron sacar adelante a su favorita, Georgina Bujanda, ni con segunda ronda.

Ahora la pelota está en la cancha de la Jucopo, que deberá integrar una nueva terna de entre los 25 aspirantes que acudieron a entrevistas.

Morena va por un perfil con trayectoria real en derechos humanos, no por cuotas ni por compromisos políticos.

Pero del otro lado, Alfredo Chávez ya afila la estrategia para colar a alguien que le responda.

Tiene hasta el 19 de mayo para maniobrar. Si no hay consenso, tendrán que lanzar una nueva convocatoria.

Ojalá esta vez al menos simulen que les importa el perfil, no el padrinazgo.