Morena mueve primero… pero la unidad sigue siendo su gran pendiente

Morena mueve primero… pero la unidad sigue siendo su gran pendiente

En el PAN la convocatoria sigue guardada y la especulación crece

La paridad podría quedarse fuera para no fabricar un mártir político

Rosana Díaz redefine su futuro político desde las filas del Verde

Morena ya emitió la convocatoria para quienes aspiren a convertirse en candidatos a la gubernatura y Chihuahua tendrá su registro el próximo 23 de junio. Por lo pronto, al menos dos de los aspirantes ya solicitaron licencia a sus cargos para entrar de lleno a la contienda interna.

Hasta ahora, todo apunta a que Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar serán quienes acudan a registrar sus aspiraciones. También se sabe que Juan Carlos Loera mantiene esa intención, aunque su posicionamiento en las encuestas se encuentra muy por debajo de los punteros. La duda que comienza a surgir en el ambiente político es si Morena realmente abrirá el proceso a más participantes o si internamente ya está definido que la disputa se concentrará únicamente entre dos perfiles.

La convocatoria marca formalmente el inicio del proceso, aunque la fecha límite establecida para definir la coordinación estatal, figura que en los hechos equivale a la candidatura, parece más un trámite que una fecha real. Oficialmente se habla de diciembre, pero la intención dentro del partido sería resolver la definición mucho antes. De hecho, la lectura es que para agosto ya debería existir claridad sobre quién encabezará el proyecto morenista rumbo al 2027.

Y es que mientras más pronto se resuelva la encuesta, más tiempo habrá para intentar sanar heridas, reconstruir acuerdos y sentar en la misma mesa a los distintos grupos internos. Esa será precisamente la tarea más complicada.

Morena llega al arranque del proceso con evidentes problemas de unidad. El golpeteo político se adelantó y los episodios ocurridos el lunes en el Congreso del Estado son muestra de ello. Ahí se registraron confrontaciones entre simpatizantes de Cruz Pérez Cuéllar y personas identificadas con grupos afines a Andrea Chávez y Juan Carlos Loera, dejando en evidencia que la disputa interna ya salió de los equipos de operación y comenzó a reflejarse en las calles.

Por lo pronto, los registros arrancan la próxima semana y Chihuahua tendrá cita el 23 de junio en la Ciudad de México ante la comisión encabezada por Citlalli Hernández. Comienza así el andamiaje que definirá la candidatura de Morena para intentar gobernar Chihuahua. Sin embargo, más allá de las encuestas, el verdadero reto será evitar que las divisiones internas terminen costándole al partido más de lo que cualquiera de sus adversarios podría hacerle.

Ahora, con la licencia ya autorizada, Cruz Pérez Cuéllar tendrá mayor margen para recorrer municipios, visitar localidades y socializar de manera directa su aspiración rumbo al 2027. Se trata de una ventaja importante en una contienda donde el contacto territorial suele marcar diferencias.

El contraste es evidente con Andrea Chávez, quien ha mantenido una estrategia más enfocada en redes sociales y posicionamientos mediáticos, particularmente mediante videos y mensajes dirigidos a cuestionar acciones del gobierno estatal.

Mientras una apuesta se concentra en la presencia digital y el discurso de confrontación, la otra parece encaminarse hacia el trabajo de tierra, un factor que dentro de Morena siempre ha tenido un peso específico a la hora de medir fortalezas rumbo a una candidatura.


Mientras Morena ya puso fecha y reglas para su proceso interno, en el PAN continúa el hermetismo. La dirigencia estatal mantiene bajo reserva la convocatoria y el argumento de que Chihuahua tiene sus propias reglas no ha hecho más que alimentar las especulaciones.

En el ambiente político cada vez cobra más fuerza la versión de que la definición podría resolverse mediante un dedazo con dirección desde Palacio de Gobierno. Esa percepción comienza a crecer precisamente por la ausencia de señales claras sobre el método, los tiempos y las condiciones bajo las cuales se elegirá a quien encabece la candidatura.

El alcalde Marco Bonilla lo dejó claro en rueda de prensa. Mientras no exista convocatoria, no puede solicitar licencia. También reconoció que espera que el proceso se resuelva pronto, pues una eventual separación del cargo le permitiría recorrer municipios, tener mayor contacto con la ciudadanía y desarrollar una agenda política más libre rumbo a la definición interna.

Por ahora, Bonilla mantiene el equilibrio entre la responsabilidad de gobernar la capital y la expectativa de competir por la candidatura. Sin embargo, el reloj político avanza y la falta de reglas comienza a generar inquietud entre los propios aspirantes.

Y es que la convocatoria para la gubernatura no solamente definirá al abanderado estatal. Detrás de esa decisión vendrá una cadena de definiciones que alcanzará alcaldías, diputaciones locales, diputaciones federales, sindicaturas y regidurías.

Particularmente en Chihuahua capital, los ánimos ya comienzan a calentarse. La lista de aspirantes es larga y cada movimiento genera reacomodos en los distintos grupos políticos. La definición de quién buscará la alcaldía tendrá efectos inmediatos sobre el resto de las posiciones que estarán en juego.

Por eso, mientras Morena ya abrió la puerta a su proceso, en el PAN la incertidumbre sigue ocupando el lugar de la convocatoria.


Entre las múltiples lecturas que han surgido alrededor de la reforma electoral impulsada por el PAN, una comienza a tomar fuerza en los círculos políticos.

Los partidos que tradicionalmente han sido aliados de Acción Nacional han manifestado desacuerdos respecto a la propuesta relacionada con la paridad de género para la gubernatura. El tema ha generado controversia y ha sido bautizado popularmente como la llamada “Ley Anticruz”.

Sin embargo, todo parece indicar que esa disposición podría no llegar finalmente al proyecto que se presente de manera formal.

La razón sería eminentemente política. Existe la percepción de que incorporar una medida que sea interpretada como un intento de frenar específicamente a Cruz Pérez Cuéllar podría terminar generándole un beneficio electoral en lugar de un perjuicio.

La narrativa de víctima o de perseguido políticamente suele generar rendimientos inesperados. El antecedente que varios recuerdan es el de Maru Campos, quien durante los enfrentamientos con el gobierno federal terminó obteniendo una exposición mediática que fortaleció su posicionamiento y la convirtió en una figura de alcance nacional.

Bajo esa lógica, algunos consideran que insistir en una disposición identificada directamente con Cruz Pérez Cuéllar podría convertirlo en un mártir político, otorgándole un argumento de campaña en cada evento, en cada discurso y en cada recorrido que realice por el estado.

Por ello, no son pocos los que consideran que la paridad para la gubernatura podría quedarse fuera de la iniciativa final.

Mientras tanto, se espera que jueves y viernes la Comisión de Gobernación continúe con las mesas de trabajo para avanzar en la construcción de la reforma electoral que impulsa el Partido Acción Nacional. Ahí podría comenzar a definirse si esta polémica disposición sigue viva o termina quedándose en el camino.


Quien prepara movimientos importantes es la diputada Rosana Díaz.

Luego de haber renunciado a la bancada de Morena, todo apunta a que en breve anunciará formalmente su incorporación a las filas del Partido Verde Ecologista de México. Incluso se prevé que en las próximas horas ofrezca una rueda de prensa para fijar su nueva ruta política.

Pero el anuncio podría ir más allá de un simple cambio de partido.

La propia legisladora ya dejó entrever que su futuro político rumbo al 2027 también comenzará a definirse próximamente, por lo que existe expectativa sobre si aprovechará ese espacio para adelantar alguna aspiración concreta.

Rosana Díaz ha sido clara al señalar que su proyecto político se encuentra ahora en el Partido Verde Ecologista de México y que cualquier cargo al que aspire en adelante será bajo esas siglas.

Con ello, no solamente se perfila la consolidación de una bancada junto a Octavio Borunda, sino también la construcción de una ruta electoral propia con miras a una candidatura local o federal para el próximo proceso.