Moris, nuevo epicentro de la guerra criminal en la Sierra Tarahumara

Moris, nuevo epicentro de la guerra criminal en la Sierra Tarahumara

La violencia volvió a sacudir la Sierra Tarahumara. Nueve presuntos integrantes de una célula criminal fueron capturados durante un amplio operativo conjunto desplegado en el municipio de Moris, como parte de las acciones de búsqueda tras la emboscada registrada el pasado martes 7 de octubre, en la que tres elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) perdieron la vida y al menos siete más resultaron heridos.

De acuerdo con información preliminar, en el despliegue participaron fuerzas de la SSPE, la Fiscalía General del Estado (FGE), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Guardia Nacional, quienes realizaron un rastreo por aire y tierra en una zona considerada de difícil acceso y controlada históricamente por grupos armados.

Durante la operación, las autoridades localizaron y detuvieron a nueve hombres que portaban armas de uso exclusivo del Ejército, vehículos con reporte de robo y presunto material explosivo.

Los sospechosos fueron trasladados bajo un fuerte dispositivo de seguridad y serán puestos a disposición del Ministerio Público Federal por delitos relacionados con delincuencia organizada, portación de armas y posesión de explosivos.

Aunque las autoridades no han revelado el punto exacto de la detención, la intervención ocurre en medio de una escalada de violencia que mantiene en tensión a la región serrana. Apenas dos días antes de la emboscada, el 5 de octubre, se registró otro enfrentamiento entre una célula criminal y la llamada Célula Boi en la comunidad de Talayotes, también en Moris, con saldo de dos personas muertas.

Estos hechos confirman que Moris se ha convertido en un punto clave dentro del mapa criminal del noroeste de Chihuahua, una zona disputada por grupos que buscan el control de rutas estratégicas para el trasiego de drogas y armas.

Pese a los operativos y detenciones, la presencia del Estado sigue siendo intermitente, mientras las comunidades viven bajo el temor de nuevos ataques.