No al acaparamiento del agua; llegamos para transformar: Sheinbaum
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió con firmeza durante su conferencia matutina la reforma a la Ley General de Aguas, afirmando que su propósito central es acabar con el acaparamiento del recurso y poner fin a los privilegios que han permitido que grandes productores y empresas acumulen concesiones mientras miles de familias enfrentan escasez.
Lo que planteó Sheinbaum:
1. Fin a los abusos en concesionesSeñaló que actualmente existen concesiones otorgadas a particulares que no utilizan toda el agua, pero la revenden incluso a municipios para obtener ganancias millonarias. La nueva legislación busca cerrar esa puerta.
2. El agua como derecho, no como mercancíaReafirmó que el agua debe recuperarse como un recurso estratégico de la nación y garantizarse como derecho humano, evitando que siga operando bajo un esquema de mercado que beneficia a unos cuantos.
3. Herencias sí, especulación noAclaró que los ejidatarios podrán seguir heredando sus pozos; lo que ya no será posible es vender una concesión a desarrolladores inmobiliarios para inflar el valor del suelo o detonar proyectos especulativos.
4. Concesiones del pasado y sobreexplotaciónRecordó que durante el gobierno de Felipe Calderón se entregaron miles de concesiones que contribuyeron a la sobreexplotación de acuíferos y a la desigual distribución actual.
5. Transparencia totalAnunció que presentará casos específicos de concesiones abusivas con datos precisos, para exhibir cómo se ha concentrado el agua en pocas manos.
Desde el PAN, especialmente en Chihuahua, señalaron que la reforma podría utilizarse como herramienta de control político, y acusaron al gobierno federal de “criminalizar” el trabajo de los productores agrícolas.
El gobierno federal sostiene la postura contraria: la tecnificación del riego permitirá un uso más eficiente del agua.
La Conagua impulsa la modernización de más de 200 mil hectáreas.
Además, Sheinbaum informó sobre la recuperación de 4 mil millones de m³ de agua que estaban en manos privadas, lo que denominó un avance en la “desprivatización” del recurso.
Sheinbaum subrayó que su gobierno llegó para transformar y no para administrar inercias.
La reforma busca corregir un modelo que —afirmó— convirtió el agua en negocio, cuando debería ser un derecho garantizado para todas y todos.
