Otro elefante blanco: ampliación de instalaciones en Fiscalía Zona Centro

Otro elefante blanco: ampliación de instalaciones en Fiscalía Zona Centro

La ampliación de las oficinas de la Fiscalía Zona Centro en la capital se ha convertido en un auténtico elefante blanco de la administración de Maru Campos.

Una obra que inició en enero de 2022 con recursos del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública (FASP), pero que más de tres años después permanece igual: en obra negra, abandonada y sin una sola señal de reactivación.

En su momento, la propia Fiscalía anunció que en un plazo de dos meses reiniciaría la construcción; sin embargo, desde febrero de 2022 no se ha movido ni un ladrillo.

El proyecto, que debía estar concluido y en operación, hoy es apenas un cascarón de concreto, símbolo de la improvisación y de la falta de planeación en el gasto público.

El término elefante blanco encaja a la perfección: una construcción costosa, inútil y olvidada, que se levanta como recordatorio incómodo de un gobierno que presume eficiencia, pero que en la práctica deja proyectos a medias.

La pregunta inevitable es: ¿quién gana con este abandono? ¿Quién se beneficia con un edificio que jamás cumplió su función?

Centinela, el elefante blanco mayor

Si esta obra es un símbolo de fracaso, el proyecto Centinela es el emblema del despilfarro.

Presentado como la obra insignia en materia de seguridad, Centinela prometía transformar la vigilancia en Chihuahua con tecnología de punta y miles de cámaras distribuidas por todo el estado.

La realidad es otra: el proyecto se infló presupuestalmente, se retrasó en su ejecución y, al día de hoy, su efectividad es cuestionada.

Muy pocas cámaras operan de manera real, los contratos están rodeados de opacidad y el sistema no ha tenido el impacto prometido en la disminución de los índices delictivos.

Centinela, como la ampliación de oficinas de la Fiscalía Zona Centro, se ha convertido en un monumento al gasto excesivo y a las promesas incumplidas.

Dos elefantes blancos que, más que modernidad, representan la ineficiencia y el uso cuestionable de los recursos públicos en el sexenio de Maru Campos.