Palacio ordena “contacto cero con Bonilla”; se cierran filas con De la Peña y Loya

Palacio ordena “contacto cero con Bonilla”; se cierran filas con De la Peña y Loya

En días pasados, durante una reunión privada del Poder Ejecutivo, Palacio ordenó a todo su gabinete mantener “contacto cero” con el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, instrucción que además debía ser bajada —sin matices— a todo el aparato gubernamental estatal.

El mensaje fue claro: quien no atienda esa línea, ya sabe lo que pasa.

La decisión se leyó como la confirmación del rompimiento definitivo entre Palacio y el alcalde capitalino, luego de una serie de episodios que tensaron la relación.

El desfile del 20 de noviembre, donde aparecieron pancartas críticas al edil y el gesto de repartir donas, terminó por incomodar a los operadores internos.

A esto se sumó el encuentro del fin de semana con José Reyes Baeza, Adriana Fuentes y Sergio Nevárez —este último removido días después.

Mientras tanto, al interior del Palacio se ha venido fortaleciendo la idea de que los perfiles favoritos rumbo al 2027 son Santiago de la Peña, secretario general de Gobierno, y Gilberto Loya, secretario de Seguridad Pública.

Ambos mantienen presencia institucional, lealtad interna y, a diferencia del alcalde, no han generado fricciones públicas ni movimientos inesperados.

Este choque se asemeja al pleito político de Javier Corral con la entonces aspirante Maru Campos.

Y es que la regla no escrita de la política mexicana vuelve a asomar: gobernador no deja gobernador.

La disputa por el control del PAN estatal y la sucesión del 2027 revive viejos patrones.

Sin embargo, la apuesta de Palacio podría salir cara.

Morena vive una caída marcada en las encuestas a nivel nacional y, particularmente, en Chihuahua, por lo que una mala decisión interna podría poner en riesgo la continuidad del proyecto en la entidad.

Aun así, en Palacio afirman tener “otros datos” y mantienen su estrategia sin ajustes.

La instrucción de “cero contacto” marca un antes y un después: Bonilla deja de ser la figura central dentro del panismo local, mientras que los perfiles del gabinete avanzan silenciosamente en la pista sucesoria.

El mensaje político está dado… y no hay señales de que vaya a revertirse.