Por perder el control de los plurinominales, PRI y PAN se oponen a la reforma electoral: Morena

Por perder el control de los plurinominales, PRI y PAN se oponen a la reforma electoral: Cuauhtémoc Estrada

El coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Congreso del Estado, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, afirmó que la resistencia del PRI y del PAN a la reforma electoral no responde a una defensa genuina de la democracia, sino al temor de perder el control político que ejercen sobre las candidaturas plurinominales.

Estrada señaló que, durante años, ambos partidos han utilizado la representación proporcional como un mecanismo de autodesignación desde las dirigencias, sin que quienes ocupan esos espacios tengan que competir en territorio ni someterse al voto ciudadano.

De acuerdo con el legislador, la reforma no plantea eliminar la representación proporcional, sino modificar su lógica para que quienes aspiren a una curul, incluso por esa vía, tengan que salir a campaña, presentar propuestas y acreditar respaldo social.

“Lo que se termina no es la democracia, sino los privilegios”, sostuvo.

Como ejemplo, expuso la integración actual de la Cámara de Diputados federal.

En el caso del PAN, de 70 diputados, 31 obtuvieron su curul mediante el voto directo en distritos de mayoría, mientras que 39 llegaron por la vía plurinominal, definidos por la dirigencia nacional.

En el PRI, dijo, el contraste es aún mayor: de 37 diputados, solo 11 ganaron en las urnas y 26 fueron designados sin competencia electoral.

El señalamiento también alcanzó a Movimiento Ciudadano, que mantiene la mayor parte de su bancada federal gracias a la representación proporcional, bajo un esquema que, a juicio de Estrada, sigue cerrado a la participación ciudadana.

El coordinador de Morena subrayó que su partido no busca excepciones. Recordó que Morena cuenta con 77 diputados federales plurinominales y que la propuesta es que también ellos tengan que competir y demostrar respaldo electoral, sin depender de decisiones cupulares.

Para Estrada, la narrativa de que la reforma electoral representa una amenaza para la democracia es una estrategia política de la oposición para conservar un sistema que les permite decidir internamente quién legisla.

Afirmó que el fondo del debate es claro: abrir la competencia a la ciudadanía o mantener el control en manos de las dirigencias partidistas.