Prórroga de aranceles a cambio de seguridad y control migratorio
La decisión del Gobierno de Estados Unidos de aplazar por un mes la imposición del 25% de aranceles a productos mexicanos fue recibida con alivio en el sector empresarial, pero también con una fuerte crítica a la actuación del Gobierno de México. Según el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Salvador Carrejo Orozco, esta prórroga representa un mejor escenario del que se tenía previsto, aunque deja en evidencia que la presión internacional está supliendo las omisiones del gobierno mexicano en temas clave como seguridad y migración.
Para el sector exportador, especialmente en Chihuahua—el estado con mayor volumen de exportaciones a EE.UU.—la imposición de aranceles habría sido un golpe devastador. Sin embargo, Carrejo Orozco advierte que esta prórroga no es motivo de celebración, sino un ultimátum: *“Buena noticia el que se aplace el tema de arancel y la verdad no es cómoda, pero esperamos que el Gobierno Mexicano cumpla con estas exigencias ya que sería desastroso económicamente”*, señaló.
La suspensión de los aranceles se logró después de que México ofreciera a EE.UU. reforzar el combate a la migración ilegal y el tráfico de drogas. Sin embargo, más que una negociación equitativa, para algunos analistas esta medida refleja que la administración estadounidense está imponiendo condiciones a México ante su falta de acción interna.
Uno de los puntos más críticos de la postura de Coparmex es que esta situación se deriva de la fallida estrategia de seguridad del Gobierno Federal. Carrejo Orozco calificó como “absurda” la política de *abrazos, no balazos*, argumentando que la falta de control sobre el crimen organizado ha llevado a EE.UU. a intervenir indirectamente con medidas económicas.
En el ámbito político, el coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso de Chihuahua, Arturo Medina Aguirre, también cuestionó la falta de acción del Gobierno Federal. Si bien reconoció la importancia de haber detenido los aranceles, exigió que el mismo esfuerzo se refleje en el combate a la inseguridad dentro del país: *“Era lo que el Gobierno de Estados Unidos pretendía, que el Gobierno de México atendiera el tema de seguridad, y esperemos que con ese ímpetu se siga trabajando por la seguridad en el país”*.
Este episodio deja una lección clara: México no puede seguir evadiendo sus responsabilidades en seguridad y migración sin consecuencias económicas. La pregunta ahora es si el Gobierno Federal tomará medidas firmes o si simplemente buscará contener la crisis para evitar represalias comerciales.
Mientras tanto, el sector empresarial y los actores políticos siguen en incertidumbre. Un mes pasa rápido, y si México no cumple con los compromisos asumidos, la amenaza de aranceles volverá a estar sobre la mesa, con efectos devastadores para la economía nacional.
