Rascón suena para el Distrito 8
La guerra de los Aguilar va más allá de lo político
Daniela Álvarez sale a rueda de prensa sin Manque ni Alfredo Chávez
La visita de Zoé Robledo exhibe la realidad del IMSS Morelos
Enrique Rascón, actual secretario de Pueblos y Comunidades Indígenas del Gobierno del Estado, es uno de los nombres que empieza a sonar para buscar la candidatura al Distrito 8 federal.
En los corrillos políticos ya circula la versión de que “Kike” Rascón podría ser una de las cartas para competir por esa diputación, incluso hay quienes señalan que podría hacerlo como candidato ciudadano respaldado por el PAN, una ruta similar a la que siguió Santiago de la Peña.
El Distrito 8 actualmente está representado por Alejandro Domínguez, diputado federal y presidente estatal del PRI, quien actualmente navega entre varias aspiraciones, la gubernatura, la alcaldíade Chihuahua e incluso la reelección, pero todo dependerá si se concreta la alianza.
La pregunta ahora es qué postura tendría Alejandro Domínguez ante la posibilidad de que el espacio que actualmente ocupa sea disputado por un perfil ciudadano impulsado por el PAN.
El pleito dentro del clan Aguilar Gil escaló durante los últimos días. Las hermanas se están dando hasta con la cubeta y, aunque la disputa se ha expuesto desde el terreno político, el fondo del conflicto no solamente tendría que ver con el Partido del Trabajo, sino también con un tema económico relacionado con una herencia familiar.
La fractura también refleja las distintas posiciones políticas rumbo al próximo proceso electoral. Una parte del grupo se ha acercado a la senadora Andrea Chávez, mientras que otra mantiene una postura de respaldo hacia Cruz Pérez Cuéllar, lo que ha profundizado las diferencias internas dentro del PT en Chihuahua.
Pero el choque entre los Aguilar Gil también exhibe cómo se están rompiendo viejos acuerdos políticos. Durante esta legislatura y la anterior, el Partido del Trabajo se convirtió en un aliado importante para el panismo dentro del Congreso del Estado, acompañando en distintos momentos iniciativas y decisiones impulsadas por la bancada del PAN.
Ahora, esos equilibrios comienzan a cambiar. La disputa interna no solo es por posiciones políticas o liderazgo dentro del PT, sino también por una lucha familiar que ha terminado impactando en la operación y las alianzas del partido.
Con los tiempos encima y ante la inminente salida de la convocatoria del PAN, la dirigente estatal Daniela Álvarez volverá a salir a medios de comunicación, en medio del fuego cruzado entre los aspirantes a la candidatura por la alcaldía de Chihuahua.
La presidencia municipal se ha convertido en una de las posiciones más disputadas dentro del panismo y, aunque la dirigente estatal seguramente dará un posicionamiento general sobre el trabajo del partido o algún tema específico, la atención estará puesta en el proceso interno y en quienes buscan quedarse con la candidatura.
Sin embargo, llamó la atención que en esta ocasión Daniela Álvarez solamente estará acompañada por la diputada federal Rocío González. Habitualmente, en las ruedas de prensa del PAN también participan María Angélica Granados y Alfredo Chávez, quienes además de sus cargos legislativos son mencionados como aspirantes a la alcaldía.
La ausencia de Manque y Alfredo puede responder simplemente a temas de agenda, pero tampoco pasa desapercibida en medio de la disputa interna que ambos mantienen por posicionarse rumbo a la candidatura. La semana pasada, los dos dejaron ver sus propias mediciones: uno asegurando estar arriba y el otro señalando que continúa creciendo.
¿Será que Daniela Álvarez está buscando bajar los reflectores sobre los aspirantes antes de la salida de la convocatoria, evitando que quienes compiten por la candidatura tengan una exposición mayor y tratando de mantener cierta neutralidad en la etapa previa a la definición?
O simplemente se trató de una coincidencia de agenda. La rueda de prensa del PAN despejará si la ausencia de Manque Granados y Alfredo Chávez fue solamente circunstancial o si existe algún mensaje político detrás.
Vaya revuelo que causó la visita de Zoé Robledo, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), a Chihuahua. La llegada del funcionario federal dejó una serie de cuestionamientos sobre las condiciones reales que enfrenta el Hospital General Regional No. 1, conocido como IMSS Morelos.
Durante la visita, surgieron señalamientos de que prácticamente se habría preparado el escenario para evitar mostrar la sobresaturación que diariamente se vive en el área de urgencias. Incluso, se habló de pacientes con enfermedades crónicas y tratamientos en curso que ya no se encontraban en el hospital durante el recorrido, con la intención de proyectar una imagen de mayor orden y control.
Sin embargo, la realidad que enfrentan los derechohabientes quedó nuevamente sobre la mesa. La saturación del IMSS Morelos es un problema que continúa presente y que se ha convertido en una de las principales demandas, ante la necesidad de contar con un nuevo hospital que permita atender la creciente demanda.
Desde el Gobierno del Estado han insistido en que la responsabilidad de impulsar este proyecto corresponde al Gobierno Federal, mientras que en medio del intercambio de declaraciones surgió la postura de Leopoldo Mares, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, quien señaló que la gobernadora María Eugenia Campos debe poner énfasis en esta gestión ante la Federación.
Mares consideró que la gobernadora debe asumir un papel importante en esta gestión y que, más allá de entrar en discusiones políticas o en señalamientos entre gobiernos, lo que necesitan los derechohabientes es una solución concreta para contar con un nuevo hospital del IMSS en Chihuahua.
