Regidores de Bonilla con señalamientos se alinean con el fiscal Jáuregui y desatan turbulencia en el PAN

Regidores de Bonilla con señalamientos se alinean con el fiscal Jáuregui y desatan turbulencia en el PAN

Los movimientos alrededor del fiscal César Jáuregui Moreno prendieron de nuevo las alarmas políticas, pero esta vez no por la reunión en sí, sino por quiénes se sentaron a su mesa.

Entre los asistentes destacaron dos regidores que arrastran señalamientos por presunto enriquecimiento inexplicable y que, hasta hace unos días, operaban bajo el ala del alcalde Marco Bonilla.Se trata de Félix Martínez e Isaac Díaz, figuras conocidas en el Ayuntamiento por su cercanía con el alcalde y por los privilegios que —según fuentes internas— han recibido en materia de contratos y negocios.

Y aun así, ambos aparecieron en la reunión política del fiscal, enviando un mensaje que cimbró al grupo gobernante.

Esto significaría que, o Bonilla los mandó, lo que abriría un conflicto mayúsculo en la unidad panista y revelaría un doble juego en la construcción de alianzas rumbo al 2027.

O quizás lo traicionaron, lo que pondría a prueba la capacidad del alcalde para controlar a su propio equipo y enfrentar un reacomodo interno que podría pegarle directamente en su proyecto político.La jugada no es menor.

Jáuregui —reconocido como el “constructor” de la alianza PAN-PRI-PRD y operador de cientos de nombramientos priistas dentro del gobierno estatal— suma ahora a dos regidores con antecedentes polémicos y con poder territorial, enviando la señal de que su entorno se mueve bajo lógica electoral, no institucional.

A esto se suma un dato que encendió aún más los focos: hace apenas semanas, en los grupos de WhatsApp donde operan regidores y operadores panistas, se repetía una consigna muy clara: “Todos menos Jáuregui”.

Entre quienes participaban en esas conversaciones estaba Pavel Aguilar, uno de los perfiles más cercanos a Bonilla.

Esa línea interna hacía pensar que el equipo del alcalde cerraría filas para bloquear cualquier avance del fiscal en la disputa por el control político.

Por eso, el golpe fue doble: no solo se movieron quienes tenían señalamientos, sino quienes, en teoría, ya habían marcado distancia del fiscal en esas mismas conversaciones internas.

El viraje deja abierta la pregunta más incómoda: ¿se rompió la línea de mando dentro del panismo capitalino o se está ejecutando una maniobra que solo unos cuantos conocen?

La reunión dejó más sombras que certezas.

Lo único evidente es que el mapa interno del grupo gobernante se mueve a una velocidad que ni los propios involucrados parecen controlar.