Sanidad animal en riesgo: ¿protección al ganado o juego político?
La sanidad animal no es solo un tema del sector ganadero; es una cuestión de salud pública y desarrollo económico que impacta a toda la sociedad. Sin embargo, recientes disputas políticas han puesto en riesgo medidas esenciales para el control de enfermedades en el ganado, dejando en evidencia cómo intereses ajenos pueden entorpecer el bienestar colectivo.
Por un lado, la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCH) ha defendido el decreto estatal que refuerza las medidas sanitarias ante la amenaza del gusano barrenador en Chiapas. Argumentan que la controversia constitucional en su contra carece de sustento y que más bien parece un conflicto político que pone en peligro la sanidad del hato ganadero chihuahuense.
El sector pecuario de Chihuahua es un motor económico clave, y su sanidad no debería ser un tema de debate político sino una prioridad indiscutible. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación aún debe resolver si el decreto estatal se mantiene o si, en cambio, se dará paso a una flexibilización que podría comprometer la seguridad zoosanitaria de la región.
Mientras tanto, desde el Congreso local, el diputado Cuauhtémoc Estrada ha reconocido las deficiencias en el apoyo al sector ganadero y la necesidad de reformas legislativas. Entre las propuestas está la creación de un fondo económico para fortalecer la sanidad animal, financiado con multas y derechos del sector. También se contempla elevar la Dirección de Ganadería al rango de Secretaría para evitar la dispersión de recursos en burocracia innecesaria.
Pero, ¿por qué hasta ahora se abren estas discusiones? La crisis ganadera no es nueva, y el abandono del sector ha sido evidente en los últimos años. La falta de recursos, la lenta respuesta ante problemas sanitarios y la poca coordinación entre niveles de gobierno han generado un panorama incierto para los productores.
La pregunta es clara: ¿se tomarán decisiones con base en criterios técnicos y necesidades reales, o seguirán primando los intereses políticos y la falta de acción? Lo que está en juego no es solo la ganadería, sino la salud pública, la seguridad alimentaria y la estabilidad económica de un sector que alimenta a todo el país.
