Segundo informe de Sheinbaum: mucho programa social pero infraestructura pendiente para Chihuahua
¿Dónde estaba Maru Campos?
PAN pone en suspenso definición de alcaldías y la capital hierve
Los voceros de la 4T en Chihuahua seguramente tendrán estos días para presumir cifras y repartir elogios al Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum. Regidores, diputados locales y federales, senadores, alcaldes y titulares de delegaciones ya tienen de dónde echar mano, y es que los programas sociales son, sin duda, la insignia de este gobierno. En Chihuahua se reportan 29 mil 300 millones de pesos para este año y 1.25 millones de beneficiarios. El dato está ahí y sería absurdo no reconocerlo.
Pero Chihuahua no vive solamente de programas sociales. La propia Federación reporta avances en carreteras, vivienda y tecnificación de riego, aunque buena parte de estos proyectos todavía están en proceso. La Guaymas-Chihuahua, por ejemplo, aparece con apenas 9 por ciento de avance y la tecnificación de 15 mil hectáreas en Delicias y el Valle de Juárez sigue lejos de estar concluida. Y hay otros pendientes que ni siquiera aparecen con la misma fuerza en el informe.
Chihuahua sigue esperando nuevas obras hospitalarias de la Federación y también hacen falta más carreteras y puentes federales, mientras que los gobiernos estatal y municipal han señalado en distintas ocasiones la reducción de recursos provenientes de la Federación. El agua tampoco es un asunto menor. En un estado que enfrenta sequía y donde la lluvia no precisamente sobra, la tecnificación del riego debería avanzar con mayor rapidez y no quedarse como uno de los temas que los funcionarios de la 4T repiten cada que tienen oportunidad.
En seguridad, en cambio, hay que reconocer que los homicidios dolosos han mostrado una tendencia a la baja y que existe coordinación entre las fuerzas estatales y federales. Así que no se trata de decir que todo está mal, pero tampoco de comprar completo el discurso oficial. Se trata simplemente de poner las cifras en su lugar.
Sheinbaum tiene resultados que presumir en Chihuahua, principalmente en programas sociales, pero también tiene pendientes importantes en infraestructura, salud, carreteras y agua. Y todavía le quedan cuatro años para atenderlos. Ahí estará la verdadera prueba, porque los programas sociales ya son la marca de la casa. Ahora falta ver cuánto de lo demás alcanza a convertirse en obra para Chihuahua.
Llamó la atención que la gobernadora Maru Campos Galván no asistiera al Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. No fue un evento cualquiera: era el informe de la presidenta de México y, por protocolo político e institucional, estaban convocados los gobernadores del país. Y Maru no estuvo.
El detalle adquiere todavía más interés porque apenas un día antes, cuando fue cuestionada por Chihuahua en Directo sobre si acudiría al informe, la gobernadora respondió que todavía no estaba decidido y que no estaba confirmado. La pregunta, sin embargo, pareció incomodarla y el tono cambió. Finalmente, la decisión fue no asistir.
Aquí es donde aparece la parte política del asunto, porque hace apenas un año todavía veíamos a Maru Campos acudiendo a los llamados de Claudia Sheinbaum y presumiendo en sus redes sociales los encuentros con la presidenta. Hoy la fotografía es completamente distinta. La relación con la Federación evidentemente atraviesa un momento complicado y la ausencia de la gobernadora vuelve a ponerlo sobre la mesa.
Hay un rastro. Uno de los puntos de quiebre que más ruido hizo fue el caso del desmantelamiento de un presunto narcolaboratorio en El Pinal y las versiones sobre la participación de agentes de la CIA. A partir de ahí comenzaron a acumularse diferencias y declaraciones que fueron haciendo cada vez más incómoda la relación entre Chihuahua y el Gobierno Federal.
La propia gobernadora había dicho semanas atrás, durante una gira por Creel, que no había tenido la oportunidad de dar su versión de los hechos. Parecía entonces que podía abrirse una puerta para recomponer las cosas, pero la ausencia en el informe presidencial vuelve a dejar otra señal.
Y aquí hay algo que también llama la atención. Mientras la gobernadora no estaba en el informe, su secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, fue cuestionado la mañana del martes sobre dónde se encontraba Maru Campos y no supo precisar dónde estaba ni confirmar su asistencia al evento. Entonces la pregunta es inevitable: ¿Dónde estaba Maru Campos? ¿Dónde estaba la gobernadora mientras la presidenta de México rendía su informe?
Porque si no estaba con Claudia Sheinbaum, también era una oportunidad para estar en Chihuahua, particularmente en el Congreso del Estado, donde Santiago de la Peña acudió en su representación. Era una oportunidad para enviar otro mensaje, pero también era una oportunidad para que las cámaras nacionales captaran a la gobernadora de Chihuahua durante el informe presidencial y para que ella misma mostrara en sus redes sociales que estaba presente. No ocurrió.
En el PAN, por supuesto, ya aparecieron las justificaciones para la ausencia. En Morena, el discurso fue más sencillo: el informe de la presidenta es lo importante. Pero la ausencia ahí queda y, más que una ausencia física, lo interesante es el mensaje político.
Porque cuando una relación institucional que antes era cercana comienza a llenarse de desencuentros, declaraciones, diferencias y finalmente ausencias, resulta difícil pensar que todo sea casualidad. Maru Campos tomó una decisión política y, como toda decisión política, tendrá consecuencias políticas. Todavía no sabemos cuáles.
Lo que sí sabemos es que aquella imagen de Maru Campos cercana a Claudia Sheinbaum parece haber quedado bastante lejos. Hoy la relación es otra. Y la pregunta que queda flotando después del informe presidencial es bastante sencilla: ¿Dónde estaba Maru Campos?
El PAN ya puso calendario para definir a quienes buscarán las presidencias municipales, pero todavía no pone los nombres sobre la mesa. Daniela Álvarez dice que serán tres bloques: el primero saldrá en septiembre, el segundo en octubre y después vendrá el resto de las definiciones. Para finales de año, según la dirigente estatal, la intención es tener todo cerrado.
El problema es que septiembre ya llegó y, particularmente en Chihuahua capital, la paciencia de los aspirantes tampoco parece estar sobrando. La propia Daniela Álvarez ha dicho que primero tendrán que concluir los informes de los alcaldes y después vendrá la reunión con quienes aspiran a encabezar la candidatura municipal. Mientras tanto, unos hablan de privilegiar la unidad, otros piden reglas claras y otros ya están tirando golpes entre ellos.
La olla está caliente y en Chihuahua capital, quizá más, porque mientras la dirigencia habla de bloques, competitividad y órganos del partido que todavía tienen que revisar las propuestas, abajo los aspirantes siguen moviéndose y esperando saber quién será el bueno.
Además, ni siquiera está definido el método. ¿Encuesta? ¿Designación? ¿Elección interna? Todavía no hay respuesta concreta. Daniela Álvarez, sin embargo, se muestra tranquila. Dice que el PAN es “rabiosamente democrático” y que, aunque existe apasionamiento interno, todo se ha mantenido dentro del respeto y la normalidad.
Habrá que verlo cuando empiecen a salir los nombres, porque una cosa es hablar de unidad cuando todavía no hay candidato y otra muy distinta es pedirle a todos que se sumen cuando ya haya un elegido. Y ahí estará una de las pruebas para la dirigencia panista, sobre todo en Chihuahua capital, donde la definición tiene más reflectores y donde cualquier retraso alimenta todavía más las especulaciones.
Por lo pronto, el PAN ya tiene tres bloques. Lo que todavía no tiene es el humo blanco. ¿Chihuahua capital será de los primeros en definirse o tendrá que esperar hasta el último bloque?Aquí el cambio principal está en la costura: las frases cortas siguen ahí, pero ahora funcionan como parte del párrafo y del argumento, en lugar de aparecer como pequeños bloques independientes.
