Sheinbaum acomoda el tablero: gobernadores adelante, obradoristas al fondo
El mitin por el primer año de gobierno de Claudia Sheinbaum dejó más mensajes políticos que frases en el discurso.
Aunque públicamente la presidenta mantiene una narrativa de continuidad con el lopezobradorismo, las imágenes desde el Zócalo capitalino mostraron una reconfiguración silenciosa del poder dentro de la 4T.
Durante la celebración, las cámaras captaron lo que muchos interpretaron como una señal clara desde Palacio Nacional: figuras del llamado “primer piso” del obradorismo —entre ellos Adán Augusto López, Ricardo Monreal, Manuel Velasco y Andrés Manuel López Beltrán, “Andy”— fueron desplazados a la segunda fila.
Seis meses atrás, en otro evento multitudinario, los mismos personajes ocupaban lugares privilegiados, muy cerca de la entonces candidata presidencial.
Pero aquel “accidental” desaire —cuando el grupo llegó tarde al saludo protocolario— parece haberles cobrado factura.
Esta vez, la presidenta no olvidó el episodio.Adán Augusto, envuelto en el escándalo por presuntas irregularidades en Tabasco y los señalamientos contra su exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez, quedó detrás de las vallas reservadas para los invitados principales, donde sí se encontraban los gobernadores de Morena.
A su lado, Ricardo Monreal, con quien se buscó un equilibrio después de meses de fricciones internas, compartía el mismo lugar simbólicamente relegado.
El exgobernador Manuel Velasco también fue enviado a la periferia del evento, sin oportunidad siquiera de acercarse al saludo presidencial. Y aún más atrás, el hijo del expresidente López Obrador, Andy, acompañó a la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, en una zona visiblemente alejada del centro político del acto.
El acomodo no fue casual.
En política, los gestos pesan tanto como los discursos, y el de este domingo pareció anunciar que la nueva jefa del movimiento decidió poner orden en la casa: los gobernadores al frente, los viejos obradoristas… al fondo.
