Sheinbaum cumple; Maru se borra: violencia en Guachochi y ausencia en Guadalupe y Calvo

Sheinbaum cumple; Maru se borra: violencia en Guachochi y ausencia en Guadalupe y Calvo

En medio de una semana marcada por la violencia en la Sierra Tarahumara, la presidenta Claudia Sheinbaum visitó este sábado la comunidad de Guadalupe y Calvo para cumplir con el compromiso que había asumido previamente con los pueblos indígenas: la entrega formal de tierras.

El gesto, de gran valor simbólico y político, contrasta con la ausencia total de la gobernadora Maru Campos, quien no asistió al evento ni ofreció explicación alguna.

Mientras la presidenta se planta en uno de los municipios más rezagados del estado, Chihuahua arde.

El jueves, Guachochi vivió una jornada de violencia con enfrentamientos que se prolongaron hasta el viernes. Videos, imágenes y testimonios circularon por WhatsApp, generando alarma y desesperación entre los habitantes.

El Obispo de la Tarahumara, Juan Manuel González Sandoval, emitió una carta que refleja el dolor de la región. En ella, hace un llamado urgente a no normalizar la violencia, pero también a no guardar silencio.

“Es escandaloso que, ante los hechos, la gobernadora Maru Campos Galván no dé la cara”, escribió el senador Javier Corral, quien replicó el mensaje en redes sociales.

A él se sumó Andrea Chávez, senadora y aspirante visible a la gubernatura por Morena, quien también expresó solidaridad con las familias afectadas.

La ausencia de Maru Campos no es nueva. Lleva meses sin acudir a las mesas de seguridad, sin pisar la Sierra y sin dar respuestas claras a la creciente crisis de violencia.

Prefiere, como han denunciado múltiples voces, “gobernar frente al teleprompter”, aparecer solo en eventos controlados, sin preguntas, sin cuestionamientos.

La plataforma Centinela —el buque insignia de su discurso en seguridad— es percibida ya como un rotundo fracaso, con una torre inconclusa y contratos cuestionados.

Mientras tanto, más de mil 600 millones de pesos se han destinado a propaganda oficial, comprando silencio mediático y distrayendo la atención de los verdaderos problemas.

Es doloroso que, como señala el obispo González, el clamor por la paz venga de la sociedad civil y no de las autoridades.

La Sierra no solo está en el abandono: está en llamas. Y el gobierno de Maru Campos prefiere mirar hacia otro lado.