Sheinbaum pone orden: el caso Andrea Chávez y las fracturas silenciosas en Morena

Sheinbaum pone orden: el caso Andrea Chávez y las fracturas silenciosas en Morena

La carta que Claudia Sheinbaum enviará a la dirigencia nacional de Morena por el caso de Andrea Chávez no es un simple llamado a la prudencia: es un manotazo sobre la mesa.

En medio de una campaña presidencial que presume unidad, lo ocurrido en Chihuahua deja ver las costuras de un partido donde las ambiciones locales empiezan a estorbarle al proyecto nacional.Andrea Chávez, una de las figuras más cercanas a Sheinbaum, ha sido blanco de ataques sistemáticos, y todo indica que no vienen de la oposición, sino desde dentro.

El uso de estructuras locales —y presuntamente recursos del gobierno estatal— para descarrilarla, en lugar de confrontarla políticamente, revela una vieja práctica del PRI reciclada en tiempos de la 4T: la guerra sucia entre compañeros de partido.Sheinbaum lo sabe y por eso actúa.

Su mensaje no es solo para Luisa María Alcalde, actual presidenta de Morena, sino para quienes ven en la debilidad momentánea de una figura local una oportunidad para ganar terreno en lo interno.

En Chihuahua, el grupo dominante de Morena —con respaldo del PAN estatal para mantener ciertas zonas de influencia— ha lanzado una ofensiva disfrazada de “disciplina institucional”.

Pero el trasfondo es más delicado: si Morena permite que las disputas estatales se impongan sobre las definiciones nacionales, el proyecto presidencial empezará a tambalear. Sheinbaum no puede permitirse fracturas internas justo cuando más necesita cohesión.

La carta será pública o privada, pero el mensaje es contundente: quien se mete con su gente, se mete con ella.¿Será suficiente para calmar las aguas en Chihuahua? Lo dudamos. La guerra por el control del partido en el estado apenas empieza.