Tardío y desesperado: El reacomodo de Maru Campos en Juárez
• El nombramiento de Carlos Ortiz, un intento de salvar lo insalvable
La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, ha realizado cambios en su gabinete con la esperanza de frenar la debacle electoral que su partido, Acción Nacional (PAN), sufre en Ciudad Juárez. La salida de Óscar Ibáñez como representante del Gobierno del Estado en la frontera es un reconocimiento implícito de su fracaso: no solo no supo unificar a las fuerzas políticas aliadas del PAN, sino que tampoco logró establecer un liderazgo que consolidara su influencia en la ciudad.
La realidad es que Ibáñez hizo de todo… pero para perder. En lugar de convertirse en el verdadero poder después de la gobernadora, terminó diluyendo su rol hasta la irrelevancia, dejando a Juárez en manos de la oposición sin dar la batalla. El nombramiento de Carlos Ortiz llega con retraso, cuando la derrota ya está escrita y la estructura partidista en la frontera se encuentra desmoralizada.
Nevárez e Ibáñez: Los rostros de la debacle panista
El desastre electoral en Juárez tiene nombres y apellidos: Óscar Ibáñez y Sergio Nevárez. Ambos han sido señalados como los principales responsables de la catastrófica derrota del PAN y sus aliados en la frontera, donde el partido de Maru Campos sufrió una humillación en las urnas. La gota que derramó el vaso fue la elección interna del PAN, en la que el candidato de la gobernadora, Jorge Romero, fue aplastado por la oposición, dejando en evidencia la falta de control y disciplina dentro del panismo juarense.
Y mientras en Juárez la incertidumbre reina, en Chihuahua capital la posible candidatura de Mr. Bafar por Morena podría añadir más tensión al escenario electoral. Si esa candidatura se concreta, el PAN y Maru Campos no solo estarían en crisis en la frontera, sino también en su propio bastión.
¿Cómo remontar 250 mil votos?
El gran dilema que enfrenta el PAN en Juárez es cómo remontar la ventaja de más de 250 mil votos que Morena les lleva. Intentaron culpar al alcalde Cruz Pérez Cuéllar con la estrategia de la famosa “casa”, pero la jugada salió mal. En lugar de debilitar a Morena, terminaron exponiendo la falta de capacidad de los operadores políticos del palacio de gobierno, quienes han demostrado ser más un lastre que una ventaja para el PAN.
El nombramiento de Carlos Ortiz es un intento desesperado de recomponer el camino, pero la pregunta sigue en el aire: ¿será suficiente para cambiar el rumbo o es solo un parche sobre una herida que ya no cicatriza? A estas alturas, parece que la apuesta de Maru Campos no es por la victoria, sino por evitar un desastre aún mayor.
