Ulises Lara toma el caso Chihuahua
Loera hace grilla con apoyos para personas con discapacidad
Loya atribuye autoria de pintas con su nombre a personas que simpatizan con su proyecto
Morena y sus distintos tonos
La Fiscalía General de la República va a meter el acelerador en el caso CIA. Así lo dejó ver el fiscal especial Ulises Lara, el mismo que evitó la detención de Javier Corral y quien también fue por César Duarte a los tres días de haber asumido el cargo.
Ya dejó claro que no habrá la mínima conciliación.
La razón empieza a quedar expuesta. La propia FGR ya citó a comparecer a cerca de 50 elementos de seguridad del estado por el operativo en la Sierra del Pinal, en el municipio de Morelos.
Ulises Lara confirmó que las entrevistas buscan deslindar responsabilidades por la presencia de personal estadounidense en funciones que corresponden exclusivamente a la federación.
La indagatoria ya avanzó. El caso dejó de ser ruido y tomó ruta formal.
Así que ya se le vieron las orejas al lobo. En Chihuahua el tema no pasa desapercibido y puertas adentro ya deben estar evaluando el control de daños. No solo en lo jurídico. También en lo político y en nombres concretos.
El convenio para universalizar las pensiones a personas con discapacidad en Chihuahua sigue sin firmarse. Es un apoyo que la Secretaría del Bienestar entrega en otros estados y que aquí permanece detenido, pese a los exhortos del Congreso local.
La postura del gobierno de María Eugenia Campos Galván no ha cambiado. Se habla de falta de recursos y ajustes presupuestales, mientras se insiste en que la atención se canaliza a través de MediChihuahua. El apoyo económico sigue sin concretarse.
En paralelo, el secretario Rafael Loera decidió meterle grilla al tema. Al hablar de los apoyos estatales y municipales, que en monto superan a los federales, lanzó una crítica directa. Dijo que para el gobierno federal, a los 65 años las personas con discapacidad “se curan solas”, en referencia a que el apoyo deja de entregarse a los 64.
El comentario no pasó desapercibido. El contraste político se impuso sobre el fondo.
Mientras tanto, el convenio universal sigue en pausa. En su momento el gobierno estatal dejó entrever que podría firmarlo por la coyuntura electoral y la intención de generar adeptos, pero no se concretó.
La exigencia persiste y el desgaste es evidente. El gobierno del estado ha bateado este tema durante toda la administración. La presión ha venido desde la oposición y desde colectivos que han llevado oficios y protestas.
El apoyo estatal existe, pero el acuerdo con la federación sigue sin llegar. Y el tema sigue atorado.
El secretario de Seguridad Pública del estado, Gilberto Loya Chávez, volvió a aparecer en la conversación rumbo a la gubernatura por el PAN. No por un anuncio, sino por lo que ya está en la calle.
Su nombre aparece en bardas, revistas y lonas. No es algo aislado. Es una práctica que se ha repetido con distintos aspirantes.
Ante eso, optó por deslindarse. Dijo no saber quién está detrás y lo atribuyó a personas que simpatizan con su trabajo.
La explicación sigue la misma línea del Partido Acción Nacional.
Ahí está el antecedente de Daniela Álvarez, quien también se deslindó de espectaculares donde no aparecía su nombre, pero sí una silueta que la hacía plenamente identificable.
Ahora Loya repite la fórmula. Se desmarca de las pintas y coloca la responsabilidad en supuestos simpatizantes.
Un argumento débil en un terreno donde estas prácticas son conocidas.
En Morena el movimiento sigue mostrando su diversidad interna. No es desbandada, pero tampoco hay una sola línea. Conviven posturas distintas y cada grupo se mueve por su cuenta.
La manifestación de ayer lo dejó ver. Militantes salieron a protestar contra el gobierno de María Eugenia Campos Galván, pidieron juicio político y la señalaron por la supuesta violación a la soberanía tras la presencia de agentes extranjeros en el estado.
En esa movilización apareció el profesor Martín Chaparro, quien mantiene aspiraciones rumbo a 2027 y cuenta con respaldo de perfiles fundadores del partido.
También llamó la atención la presencia de Víctor Quintana Silveira. Aunque fue fundador de Morena, tomó distancia y se integró al gobierno de Javier Corral. Ahora vuelve a aparecer en este tipo de eventos.
Su presencia solo se explica en movimientos radicales que le favorecen en su ideología, porque mientras Corral fue gobernador y él ya no fue parte del gabinete estatal, no tuvo la más mínima expresión de crítica hacia su gobierno, por lo que ahora es evidente que solo se comporta como un disidente de tiempo parcial y a conveniencia.
No es un hecho aislado. Ya se le había visto en otras decisiones de corte político y ahora repite presencia en una protesta con carga partidista.
La movilización pega en lo político y también en lo social al gobierno estatal.
Pero no está todo Morena ahí. No es una postura unificada. Falta ver qué lectura hacen desde la dirigencia y otros perfiles del partido, porque estas acciones no terminan de encuadrarse como un movimiento meramente ciudadano.
